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Tarjeta Revolving ¿CÓMO FUNCIONA?

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Tarjeta Revolving.

Aunque hoy también os voy a hablar de préstamos,  me voy a centrar en un tipo de contrato que se ha comercializado mucho en los últimos años, pero que encierra algunas consecuencias que pueden ser muy desastrosas para quienes lo contraten, por eso me voy a referir a las llamadas tarjetas revolving.

Son muchos los tipos de tarjetas bancarias que se comercializan hoy en día: tarjetas de débito, tarjetas de crédito, prepago, tarjetas emitidas por comercios, tarjetas virtuales…

una gran variedad de tarjetas que, en muchos casos, nos facilitan nuestro día a día, pero que esconden muchas diferencias entre ellas y que, en algunos casos, nos pueden traer muchos quebraderos de cabeza.

¿QUÉ ES LA TARJETA REVOLVING?

La tarjeta de la que os hablo es la conocida como tarjeta revolving que no deja de ser un tipo de tarjeta de crédito.

Evidentemente no se comercializan bajo este nombre, sino que este nombre hace referencia a la forma en la que funciona este tipo de tarjetas.

Algunas de las que más se han comercializado lo han sido por Wizink, Avantcard, Openbank, Bankinter,…, pero en definitiva casi todas las entidades ofrecen, además de otros tipos de tarjetas, alguna tarjeta de este tipo, alguna tarjeta revolving.

¿CÓMO FUNCIONA LA TARJETA REVOLVING?

Debemos tener en cuenta que nos encontramos realmente ante un auténtico contrato de crédito, en el que se establece un límite determinado de dinero del que se puede disponer.

Un límite que suele rondar entre los 600 y los 6000 euros, pero que realmente puede inferior o superior a estos límites.

De esta forma, el usuario de esta tarjeta podrá disponer de sumas de dinero, dentro de ese límite, pagando a través de esta tarjeta.

La diferencia con una tarjeta de crédito normal es que en este caso, la devolución de ese dinero se va a realizar de forma aplazada mediante cuotas que pueden ser un porcentaje de la deuda o una cantidad fija.

Esta deuda va a estar formada por el dinero que se ha dispuesto más los intereses generados por el pago aplazado, más posibles comisiones, e incluso en muchos casos, el pago de una prima de un seguro de protección de pagos.

Al encontrarnos con un crédito, el usuario podrá seguir realizando disposiciones de dinero dentro de ese límite establecido, por lo que, si se ha optado por devolver la deuda en orden a un porcentaje, esa cuota variará conforme se sigan haciendo disposiciones de dinero y, si se ha optado por la devolución mediante el pago de una cantidad fija, lo que aumentará será el número de cuotas que se tendrán que pagar para devolver la totalidad de la deuda, lo que seguirá aumentando los intereses.

También hay que tener en cuenta que conforme se vaya abonando la deuda, se va reponiendo el dinero disponible para poder volver a disponer de él, esta característica es la que les da ese nombre de tarjeta revolving, precisamente porque las cuantías de las cuotas que se pagan periódicamente vuelven a formar parte del crédito disponible para el cliente.

EJEMPLO DE CÓMO FUNCIONA

Poniendo un ejemplo, si tenemos un límite de 6000 € y hacemos una compra por 2000 €, nos quedaría disponible una cantidad de 4000 €.

Conforme vayamos pagando esa cantidad que hemos dispuesto, también irá aumentando el importe que tenemos disponible.

Esos 4000 €, por lo que si hemos devuelto 300 €, esos 300 € pagados pasarían nuevamente a estar disponibles, y ahora podríamos disponer de 4300 €.

Hasta aquí, no hay nada raro, pues estamos ante un contrato, ante un crédito, que permite al usuario hacer frente a pagos importantes y devolver esa cantidad prestada poco a poco. En definitiva, es una forma de obtener un crédito rápido.

CAPITALIZACIÓN DE LA DEUDA

Sin embargo, el gran problema de este tipo de contratos está, de un lado en que los intereses y las comisiones que encierran suelen ser muy muy altos y, en muchos casos, se establecen de forma que llevan a engaño a quienes los contratan y, de otro lado, en que si se produce algún impago, esa cantidad que se ha impagado, que incluye los intereses y comisiones que se hubieran establecido, se van a sumar a la deuda y van a generar nuevamente intereses.

Esto es lo que se suele conocer como capitalización de la deuda.

En este tipo de tarjetas el tipo de interés que se suele establecer puede rondar entre el 20 y el 26 % anual, sin embargo, en muchas ocasiones se disfraza en los contratos y, sobre todo cuando nos quieren “vender” esta tarjeta, refiriéndose a tipos de interés mensual.

Esto es simplemente porque hablar de un tipo de interés mensual del 2% se vende mucho mejor que hablar de un tipo de interés anual del 24%, aunque ambos son iguales.

TAE

Por eso, el dato que debemos tener en cuenta no es el tipo de interés, sino la tasa anual equivalente, la TAE, que siempre va a venir en valores anuales y que además incluye todos los gastos y comisiones que va a conllevar la operación.

Además, este dato, la TAE, están obligadas todas las entidades a facilitarlo por lo que es el que va a servir para comparar un contrato con el que ofrezcan otras entidades.

 

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